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Se trata de colocar prótesis internas para incrementar el volumen de las mamas. En este caso la prótesis consta de una membrana cubierta, con un contenido siliconado.
Hay prótesis de distintos tamaños, texturas y perfiles, por lo que resulta importante conocer los gustos del paciente y sus posibilidades según su contextura, para lo que poseemos probadores externos.
Con varias décadas de uso que avalan su práctica, el silicón ofrece una bioseguridad altamente aprobada y reconocida.
Accediendo a una interconsulta con el especialista podrás obtener toda la información que necesites para poder acceder a la intervención, como historia clínica, exámenes que deberás efectuarte previos a la operación e indicación de vacuna antitetánica, entre otros.
La incisión es pequeña y se efectúa bajo la mama, en la axila o en la areola. El cirujano crea una especie de cápsula entre la glándula mamaria y el músculo pectoral o debajo del mismo, y allí coloca el implante. Después se procede a suturar y vendar, y si es preciso se coloca un drenaje.
Para esta operación se aplica una anestesia local con sedación tolerable. Cuando finalice la intervención el paciente estará lo suficientemente despierto como para observar los resultados. Después de la intervención quedará unas horas en observación y después se podrá retirar a su lugar de residencia.
El postoperatorio mediato e inmediato por lo general es bien tolerado, con algunas escasas molestias lógicas. Se produce una recuperación dinámica que le permitirá volver a sus tareas habituales en 8- 10 días, con algunos cuidados especiales.
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